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Publicado por Alejandra Zarate en 6 julio, 2018
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1. Tratar con muchas personas.

La compraventa de una vivienda al final hace que uno tenga que responder a multitud de cuestiones, hablar con unos y con otros y diversas negociaciones:

  • Con el comprador, que la mayoría de las ocasiones quiere rebajar el precio al máximo posible.
  • El abogado del comprador, que decide dar su toque al contrato.
  • En ocasiones el banco del propietario, el cual se dedica a gestionar la hipoteca sobre la vivienda a la que se transfiere.
  • Los falsos compradores, los cuales solo realizan la visita para conocer el precio de la vivienda y husmear.

En definitiva, hay que dedicar tiempo con cada uno de estos grupos de gente y uno debe de saber defender sus intereses ante las peticiones de cada uno de ellos. Este uno de los grandes problemas a la hora de vender su vivienda, sobre todo si lo hace sin la asesoría de un profesional inmobiliario que lo guíe.

2. No sabe cómo se debe preparar la vivienda antes de enseñarla.

  • Se debe proceder a realizar una serie de tareas para que la vivienda esté lista cuando se quiera vender, en la mayoría de los casos, cuestiones de sentido común que muchas veces no se les ocurre a los propietarios a menos que alguien los asesore:
  • Se deben ordenar las habitaciones.
  • Pintar las paredes.
  • Proceder a realizar las reparaciones que se necesiten.
  • Limpieza de suelos y alfombras de la casa.
  • Hay que cambiar las lámparas y las luminarias cuando no funcionen.
  • Debemos retirar objetos personales, fotografías, cuadros o recuerdos.

3. Calificar a los compradores potenciales.

Los particulares como es lógico no hacen trabajos de investigación sobre el posible comprador. No saben si tiene capacidad económica para comprar la vivienda ni tampoco si es una persona que se encuentra en la etapa primera de búsqueda de vivienda o necesita comprar en un plazo corto de tiempo.

Podemos decir que incluso, son unas personas que llaman para ver la casa, pero entran en ella sin ni si quiera identificarse. Las inmobiliarias al final son las que ofrecen mayor seguridad a los posibles compradores que representan ya que están pre-calificados e identificados.

4. En ocasiones es complicado responder a las dudas de un comprador.

Cada comprador es un mundo y pueden hacer preguntas muy diferentes, desde preguntas básicas hasta las más específicas, las que, en muchos casos, los propietarios no saben cómo responderlas.

Los compradores no sólo se interesan por el estado de la vivienda o por sus características, buscan saber más datos del entorno, del proceso de compra y detalles legales o financieros que no son posibles de responder por un particular sin conocimientos previos.

5. No darse cuenta de que el tiempo es oro.

Existen operaciones que sólo duran unas pocas semanas y que tienen buenos resultados para el propietario de la casa. Pero lo cierto es que el proceso, desde que se toma la decisión de poner a la venta una casa, adecuarla para los efectos y comenzar la rotación de visitas, potenciales compradores y ofertas, puede durar meses…en el mejor de los casos.

En este sentido, es importante saber que cuando lleva más de un mes puesta a la venta, la casa comienza a ir perdiendo valor. Y es que cada casa tiene un número tope de compradores y éstos ya conocen su precio.

Para evitar, entonces, que la devaluación afecte negativamente a las expectativas del vendedor, es que se hace recomendable asesorarse o entender las distintas posibilidades de venta y sobre todo la importancia de poner el valor ajustado a la propiedad.

6. Las cuestiones de los contratos.

Los contratos de compraventa entre las partes, en ocasiones, no son asequibles a todo el mundo.

Existen muchas cláusulas que deben tenerse en cuenta además de cuestiones hipotecarias, posibles herencias, plusvalías y otro tipo de impuestos que afectan a cada una de las partes implicadas en la compra.

Existen muchos compradores que no finalizan la compra al no generarles confianza el contrato que redacta el propietario.

7. Uso de nuevas tecnologías y herramientas de carácter profesional.

El asesor inmobiliario actualmente es un experto en marketing;  su formación se dedica a usar herramientas para tales efectos. Ahora bien, en caso de que no tengan los conocimientos se dedican a contratar a profesionales en el tema.

Los servicios fotográficos o de video suelen realizarse en muchos casos con cámaras profesionales e incluso por fotógrafos profesionales que de esta manera permiten que se puedan tomar unas instantáneas superiores a las que podría realizar un particular.

8. Establecer el precio de mercado.

Un propietario particular puede saber algún precio de los inmuebles que se venden en la zona y lo normal es poner un precio similar o superior. Si se pone un precio algo más inflado (por si luego se negocia a la baja), lo que pasa es que se está poniendo un precio realmente fuera de mercado.

Los agentes inmobiliarios suelen tener datos contrastados sobre las viviendas que se venden y las que no se venden en su zona, por lo que tienen conocimientos para saber los precios en los que sí se puede conseguir la venta del mismo.

9. Limitada difusión del anuncio particular.

Un particular pone el anuncio de vivienda en varios portales, ya que muchos lo permiten y además se puede hacer gratis.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que si se quiere tener una buena presencia en esos portales, éstos tienen un coste y en los últimos años proliferan los portales que sólo permiten la publicación mediante agencias especializadas a la hora de realizar la gestión inmobiliaria.

Este es uno de los problemas a la hora de vender su vivienda ,que deben afrontar los particulares.

Lo más común es trabajar en exclusiva, recayendo la exclusividad de la gestión sobre la inmobiliaria y de manera específica sobre el asesor inmobiliario que se asigne a la propiedad, optimizando de esta forma, los recursos para que los profesionales inmobiliarios se centren en la venta del inmueble.

10. Cerrar la compraventa.

Antes de que se cierre la operación inmobiliaria debemos tener las siguientes cosas en cuenta:

  • La supervisión técnica de la casa debe haber sido satisfactoria.
  • El contrato lo debe aprobar la parte compradora, algo indispensable.
  • Se debe comprobar que el comprador tenga al final el monto para afrontar el financiamiento de la vivienda.
  • Hay que tener constancia de que los cálculos de los impuestos y los costes de la notaría nos cuadran y son los correctos.

Como has podido ver los particulares tienen muchos problemas a la hora de vender su vivienda, la vía más rápida para solucionarlo es solicitar los servicios de un profesional inmobiliario que facilitarán la venta de la vivienda.

 

 

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