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Publicado por Alejandra Zarate en 20 marzo, 2018
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Santiago centro es la comuna favorita de muchos extranjeros a la hora de comprar una vivienda. Según recientes sondeos, el 49% de las unidades adquiridas por migrantes se concentra en dicha zona, considerando las transacciones de personas con un RUT superior a los 21 millones, sobre la base del registro del Conservador de Bienes Raíces de Santiago del segundo semestre de 2017.

La mayoría de las propiedades escogidas tienen un valor inferior a las 2.500 UF, lo que se corresponde con la tendencia que se observa en el mercado nacional, pues más gente puede acceder a comprar en ese rango de precios.

Por otra parte, en el Departamento de Extranjería y Migración destacan que a partir de 2015 se eliminó la exigencia de contar con cinco años de permanencia definitiva para acceder a subsidios habitacionales.

Actualmente, solo se necesita el permiso para residir indefinidamente en el país, lo que estimularía la adquisición de inmuebles más económicos por parte de este nicho de clientes.

Ahora bien, el 53% de las unidades registradas son nuevas. Y esto se debe a  que para un extranjero es más fácil y rápido adquirir este tipo de viviendas, debido a que los títulos ya están en los bancos y no se deben preocupar de sus estudios. Además, tienen las garantías que exige la ley, más las propias de cada inmobiliaria, lo que es un factor que les da tranquilidad.

Industria irá ajustándose a los gustos foráneos

Lo que más valoran los extranjeros, es la ubicación y el precio de las viviendas, tal como lo hacen los clientes chilenos, aun cuando se evidencian diferencias en sus preferencias, por ejemplo, quienes vienen de países centroamericanos buscan mucho los pisos cerámicos, mientras que los venezolanos dan especial énfasis a las condiciones de seguridad del inmueble y su entorno, todo lo cual genera a mediano plazo un nuevo enfoque de parte de las inmobiliarias por tratar de satisfacer estos nuevos requerimientos.

Por lo pronto, ya se avizoran intentos de inversión desde algunos grupos de extranjeros, sobre todo de Argentina y Venezuela, a quienes el concepto de venta en verde les acomoda mucho, pues les da condiciones muy claras y accesibles, para depositar, en muchos casos, los ahorros de toda una vida.

Extranjeros sin residencia en Chile deben sacar RUT

Una de las razones por las que actualmente el nicho de compradores extranjeros es aún reducido, son las dificultades que tienen para acceder a créditos hipotecarios. En Chile, la gran mayoría de las compras se financian a través de bancos, y actualmente, estos solo prestan el 80%, lo que se traduce en más trabas, pues se requiere de mayor ahorro.

Lo cierto es que las exigencias varían según cada institución financiera. En BancoEstado, por ejemplo, se gestionaron 811 créditos para extranjeros durante el año pasado.

A ellos se les pide presentar un mandatario judicial con nacionalidad chilena y con residencia en el país, quien debe comparecer en la escritura de compraventa. También deben acreditar sus rentas en Chile y presentar un certificado de permanencia definitiva.

El otro escenario, menos habitual, es que la persona no sea residente en Chile, por lo que no puede optar a financiamiento bancario. En el SII aclaran que para que un turista extranjero compre un bien raíz, el primer paso es obtener un número de RUT en cualquier oficina del servicio.

Para ello, es necesario rellenar un formulario de inscripción, que se puede descargar de internet o bien se entrega en el mismo recinto. El trámite es gratuito, pero la persona se debe presentar acompañada de un representante con domicilio y residencia en Chile. Es alguien que, eventualmente, puede estar sujeto a impuestos, si es que la propiedad se arrienda y no es DFL2, por ejemplo, por lo que debe estar identificado. Por ello, es importante que tenga un mandatario con domicilio en el país, para que sea notificado ante cualquier novedad por el servicio.

El siguiente hito clave es ingresar los dineros al país. Para ello, los bancos actúan como custodios de ese capital, investigando su origen y, de validarlo, depositándolo en una cuenta propia a nombre del extranjero.

Este trámite tarda entre una y dos semanas, y los costos asociados varían dependiendo de las políticas internas de cada entidad bancaria, así como del país de origen de los fondos.

Una vez que el dinero está en poder del titular, se puede hacer la transferencia del dominio de la vivienda. La recomendación es dejar un vale vista en notaría, a pagarse contra la inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces respectivo.

De tratarse de una transacción que supere las mil UF en efectivo -sean de extranjeros o chilenos-, se debiera rellenar en notaría un formulario de la Unidad de Análisis Financiero, entidad dependiente del Ministerio de Hacienda, que busca prevenir el uso del sistema financiero para el lavado de activos.

En dicho documento se identifica al comprador y vendedor, quienes de negarse a hacerlo, puede significarles que la operación sea catalogada como sospechosa y empiecen a pedirles nuevamente antecedentes para aclarar el origen de los fondos.

La asesoría legal para todo el proceso de compraventa tiene el mismo costo que se le cobra a un chileno, no se hacen distinciones, ya que si la persona tiene claro el origen de los fondos no debiera haber mayores complicaciones, en la medida que cumpla con los estándares de los mercados formales.

El año pasado, en BancoEstado se gestionaron 811 créditos para extranjeros. Entre las exigencias está el presentar un mandatario judicial con nacionalidad chilena y con residencia en el país.

87.759 permisos de permanencia definitiva en el país se aprobaron durante 2017, según cifras del Departamento de Extranjería y Migración.

Fuente: El Mercurio

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