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Publicado por Alejandra Zarate en 23 marzo, 2018
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Estar pendiente del estilo de vida de los chilenos es parte del trabajo de una inmobiliaria. Hoy, por ejemplo, es un hecho que las familias chilenas han disminuido en número de integrantes.

Los estilos de vida son más independientes y la mayor cantidad de personas solas ha incidido en que la demanda por unidades de menor superficie haya aumentado considerablemente durante los últimos años. Es un hecho ante el cual la industria inmobiliaria ha debido adaptarse, por lo que la oferta disponible es cada vez más atractiva.

Y es que la experiencia de vivir en 50 m2 puede ser muy distinta para una u otra persona, dependiendo sólo de cómo esté definido el espacio.

Este tipo de unidades, en su mayoría de un dormitorio, están pensadas principalmente para el joven profesional, estudiante o parejas que recién comienzan a convivir, con la gran ventaja de que en menos de metros cuadrados se obtiene una vivienda que satisface sus necesidades, a precios más convenientes y asequibles.

La clave: espacios comunes

Debido a que los departamentos más pequeños de un proyecto son los más económicos, las empresas se han encargado de diseñar no sólo unidades que puedan satisfacer las necesidades de las personas, sino de edificios que incorporen más y mejores espacios comunes que logren ser una extensión de la vida en un departamento.

Por ejemplo, además de la piscina y quincho, en edificios de Santiago Centro y Ñuñoa se han  incorporado salones gourmet, recintos full equipados transformados en una gran cocina, que permite a los propietarios invitar a comer a un mayor número de invitados de manera más cómoda que en su propio departamento.

La inclusión de detalles como las nuevas tecnologías y las buenas terminaciones son requisitos fundamentales que busca hoy un cliente cada vez más informado.

Para ello, se está haciendo cada vez más común encontrar proyectos que incorporan dúplex, entre sus propuestas.

Son viviendas de dos plantas que permiten aislar las zonas de descanso y distribuir mejor los espacios, diferenciando los recintos y creando ambientes independientes para todas las necesidades de los que habitan en él.

Son dos los tipos de compradores de estas unidades: el inversionista y el comprador tradicional. El inversionista es el principal cliente para este tipo de departamentos, que busca arrendarlo y con eso cubrir el dividendo y, en el mejor de los casos, obtener un ingreso adicional.

Estas unidades cuentan con espacios confortables y prácticos, diseños innovadores y materiales durables, con áreas comunes en los edificios bien equipados, entendiendo que quienes buscan hoy un departamento en el núcleo urbano, procuran un estilo de vida basado en la conectividad y acceso a un sinfín de servicios

Entre sus principales características está la preocupación por la eficiencia energética con ampolletas de bajo consumo en áreas comunes, calentadores con sistema eficiente de última generación y paneles termosolares que aportan al calentamiento del agua.

En estas unidades las áreas comunes son fundamentales, pues permiten a los propietarios hacer vida familiar o social sin salir del edificio. Quinchos, áreas de descanso, terrazas en la azotea, piscinas en primer piso junto a áreas verdes, sala lounge, paisajismo, bicicleteros, gimnasio con equipamiento de primer nivel y otros amenities proporcionan calidad de vida a quienes habitan y disfrutan estos espacios.

La integración de las nuevas tendencias es fundamental. El foco está puesto en crear un producto más asequible, con las mismas comodidades que se puede encontrar en un departamento de mayor valor. Arquitectura vanguardista, de 1 y 2 dormitorios, algunos tipo mariposa, superficies de hasta 50 m, valores entre las UF 1.200 y UF 3.000 y, lo más importante, en edificios a escala humana.

Además concentrados en zonas de alta plusvalía, con ubicaciones estratégicas y buena conectividad, cercanas a la estructura comercial y de servicios, en comunas consolidadas como Ñuñoa, Santiago Centro, Estación Central, Quinta Normal y San Miguel.

También en regiones

Una vivienda de menos de 50 m2 tiene varias ventajas, entre ellas su precio, que es asequible y que incluso puede ser aún más bajo en aquellos proyectos acogidos a subsidio, y superficies menores también implican gastos comunes más bajos, lo que es altamente valorado. Además, son espacios más funcionales, más fáciles de decorar y de mantener en el tiempo.

También se destaca la importancia de la ubicación. Son departamentos generalmente se encuentran muy bien situados en la ciudad, cercano a ejes troncales y estaciones de Metro. Eso permite que también estén cerca de variados servicios y espacios de esparcimiento, gastronómicos y culturales.

Por sus precios y ubicaciones los inmuebles de estas características son apetecidos por personas que pueden optar a subsidios, y quienes desean invertir.

Cabe destacar que en Chile sólo un 17% de las viviendas son arrendadas, un porcentaje bajo respecto a otros países más desarrollados donde este ratio puede alcanzar hasta un 30% o más. Por lo tanto, existe holgura para que este mercado continúe desarrollándose y formalizándose en nuestro país.

Fuente: Publimetro

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